martes, 7 de noviembre de 2017

La gran matanza (y III)

This was the Hunger Plan, as formulated by 23 May 1941: during and after the war in the USSR, the Germans intended to feed German soldiers and German (and West Europeans) civilians by starving the Soviet citizens the would conquer, especially those in the big cities. Food from Ukraine would now be sent not north to to feed Russia and the rest of Soviet Union, but rather west to nourish Germany and the rest of Europe. In the German understanding, Ukraine (along with parts of Southern Russia) was a "surplus region", which produced more food than it needed, while Russia and Belarus were "deficit regions". Inhabitants of Ukranian  cities, and almost everyone in Belarus and northwestern Russia, would have to starve or flee. The cities would be destroyed, the terrain would be returned to natural forest, and about thirty million people would starve to death in the winter of 1941-1942. The hunger plan involved " the extinction of industry as well as a great part of the population in the deficit regions". These guidelines of 25 May 1941 included some of the most explicit Nazi language about intentions to kill large numbers of people. "Many tens of millions of people in these territories will became superfluous and will die or must  migrate to Siberia. Attempts to rescue the population there from death through starvation by obtaining surpluses from the black earth zone can only come at the expense of the provisioning of Europe. This prevent the possibility of Germany and Europe from resisting the blockade. With regard to this, absolute clarity must reign"

Timothy Snyder, Bloodlands, Europe between Hitler and Stalin

Éste era el Hunger Plan (Plan del Hambre), tal y como se formuló el 23 de mayo de 1941: durante y después de la guerra con la URSS, los alemanes tenían la intención de alimentar a sus soldados y a su población civil (incluyendo los europeos occidentales) haciendo morir de hambre a la población civil soviética en los territorios conquistados, especialmente la de las grandes ciudades. La producción de alimentos de Ucrania ya no sería enviada al norte de Rusia y al resto de la Unión Soviética, sino al oeste, para alimentar a Alemania y al resto de Europa. Según la concepción alemana, Ucrania era una región de excedentes, que producía más alimentos que los que necesitaba, mientras que Rusia y Bielorusia eran regions deficitarias. Los habitantes de las ciudades ucranianas y casi cualquiera en Bielorusia y la Rusia noroocidental, deberían morir de hambre o huir. Las ciudades serían destruidas, los campos reconvertidos en bosques salvajes, y cerca de treinta millones de personas morirían de hambres en el invierno de 1941-42. El "Hunger Plan" implicaba "la eliminación de la industria y de la mayor parte de la población en las regiones deficitarias". Estas directrices del 25 de mayo de 1941 incluían algunas de las expresiones nazis más explícitas sobre sus intenciones de exterminar a masas de personas. "Muchas decenas de millones de personas en estos territorios se volverán superfluos y morirán o deberán migrar a Siberia. Los intentos de salvar a estas poblaciones de la muerte por hambre, obteniendo los excedentes de la zona de tierras negras sólo pueden lograrse a expensas del suministro europeo. Esto impediría que Alemania y Europa pudieran resistir el bloqueo. A este respecto debe reinar la claridad más absoluta.

Les hablaba en la entrada anterior sobre este libro de Snyder de como, hacia 1939, la ventaja en las políticas de exterminio la llevaba el régimen estalinista. Frente a unos pocos miles de asesinados por el régimen nazi y unas pocas decenas de miles presos en el incipiente sistema de campos de concentración, el sistema soviético había asesinado a millones en el Holodomor y el Gran Terror, además de encarcelar a otros tantos en el vasto complejo de campos de trabajo del GULAG. Sin embargo, de 1939 en adelante, tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial, el discípulo acabaría por superar a su maestro, de forma que puede decirse que ningún otro régimen asesinó a tantas personas en tan poco tiempo, unos doce millones de europeos en cinco años, diez sólo en el área geográfica estudiada por Snyder. Cifras aún más terroríficas si se tiene en cuenta que el pico de las matanzas se produjo en el espacio que media entre el verano de 1941 y el invierno de 1945, en tres años y medio escasos, o que la matanza no fue mayor debido a la derrota del nazismo, que le impidió culminar sus objetivos.


Esta coincidencia del exterminio con el inicio del conflicto, junto con su aceleración en su segundo tercio, ha llevado a que algunos, con intereses torticeros, achaquen esa radicalización a la situación bélica. Esta disculpa del nazismo, porque no es otra cosa, es muy fácil de desmontar, simplemente si se piensa que la expansión bélica lo único que hizo fue permitir la aplicación de unas políticas de genocidio que ya habían sido trazadas anteriormente, aunque fuera en borrador. La gran diferencia entre la política de terror estalinista y la nazi es que el comunismo soviético no tenía que ir a buscar sus víctimas fuera de su país, ya que se proponía vencer en una lucha de clases librada en el seno de la sociedad. El nazismo, por el contrario, era esencialmente racista, e imaginaba una comunidad nacional estanca y monolítica que necesariamente debía combatir y exterminar otras comunidades vecinas. La violencia nazi no se dirigía así, en principio, contra sus propios ciudadanos, salvo muy contadas excepciones o el enemigo racial que, en su cosmovisión, representaban los judíos.

De esta manera, en cuanto se consumó la conquista de Polonia, a principios de octubre de 1939, los nazis dieron rienda suelta a sus políticas de discriminación y exterminio. En aquellos días se pusieron en marcha tres acciones que suponen el germen del holocausto posterior. En primer lugar el programa de eutanasia desarrollado el marco de la acción T-4, durante la que cientos de miles de enfermos mentales alemanes - repárese en lo de alemanes - fueron gaseados en sanatorios determinados, normalmente en la Polonia ocupada y reintegrada al Reich. En segundo lugar, de esos territorios reintegrados a Alemania se procedió a deportar a la población de origen polaco hacía lo que era el Gobierno General, ultimo residuo de la  Polonia de entreguerras, al mismo tiempo que se procedía a eliminar a amplios sectores de la intelectualidad Polaca. El objetivo no era otro que reducir a los polacos supervivientes al rango de siervos de los alemanes, ganado humano que estuviese a la merced y al capricho de la raza de señores que iba a ganar la guerra. Finalmente, se comenzó a reunir a los judios polacos en Ghettos, hacinados en apenas un puñado de calles y con raciones de comida cuyo contenido calórico era 10 y 20 veces inferior al de los alemanas. No es extraño que empezasen a morir como moscas, incluso antes de que comenzase el exterminio masivo en la primavera de 1942.

El cambio fundamental en las políticas de exterminio nazi tuvo lugar en 1941. Como producto de su racismo, la gran guerra nazi estaba dirigida contra los eslavos, de cuya subyugación y conquista debía derivarse la construcción de un inmenso espacio colonial en el este europeo, para disfrute de los alemanes. Para ello, como en el caso polaco, los rusos, bielorusos y ucranianos debían ser reducidos a meros siervos, previo exterminio de las élites nativas, sólo que en este caso había que dar un paso más. Puesto que el bienestar de Alemania debía fundamentarse en los recursos de la Rusia europea, éstos debían negarse a sus habitantes. El plan Hunger preveía así la muerte de decenas de millones de rusos, bielorusos y ucranianos en el invierno de 1941, tanto con el objetivo de no desviar suministros a poblaciones inferiores, como de reducir estas a un número razonable.

El plan Hunger era así el requisito del Generalplan Ost, la colonización del este europeo, y si se hubiera llevado a cabo habría sido el crimen nazi por antonomasia, eclipsando al mismo holocausto. Sin embargo, fracasó, ya que se fundamentaba en un imposible, la derrota de la URSS en el verano-otoño de 1941, hecho que no se produjo y que llevó al primer revés de los ejércitos alemanes, cuando fueron detenidos a las puertas de Moscú. Los alemanes se vieron obligados así a revisar sus políticas a corto plazo y postponer la mayor parte de los objetivos del plan Hunger y del Generalplan Ost. En el interim, no obstante, se las arreglaron para dejar morir de hambre y frío a casi tres millones de prisioneros de guerra ruso e infligir un millón más de muertes por inanición en la Leningrado sitiada.

Asímismo, la prolongación de la guerra en Rusia y el aplazamiento sine die del plan Hunger condujeron directamente al Holocausto. Hasta entonces, los nazis pensaban en contener la "plaga" judía encerrándola en ghettos, paso previo a su deportación a Madagascar, si se firmaba la paz con Inglaterra, o a Siberia, una vez derrotada la URSS. Con el fracaso de la operación Barbarroja y la resistencia británica, ambas vías se vieron cortadas, mientras que Alemania, en el verano de 1941, se hacía con las tierras de mayor densidad de población judía en Europa. En ese momento, se vio que parte del plan Hunger se podía llevar a cabo mediante el exterminio de los judíos soviéticos, matando así, literalmente, dos pájaros de un tiro. Los Einsatzkommandos, unidades especiales de las SS en la retaguardia alemana en Rusia, recibieron así la orden de eliminar a esa categoría de población, tarea que realizaron de manera casi artesanal, mediante fusilamientos masivos. Con tal eficacia, no obstante, que, un año más tarde, en el verano de 1942, habían exterminado a un millón y medio de personas.

Curiosamente, el holocausto sólo se puso en marcha en la primavera de ese año, como continuación aplicada a Polonia, de lo realizado en las tierras rusas de más al este. Dado que en este caso, la población había sido ya concentrada en ghettos de cientos de miles de personas, se necesitaban métodos más industriales y eficaces de exterminio, que requiriesen menos personal de las SS y que pudieran mantenerse a sí mismos, mediante la selección de algunas víctimas para el trabajo en ellos. Así se fundaron esos lugares del horror como Chelmno, Belzec, Sobibor, Maidanek, Treblinka, donde perecerían otros dos millones de personas.

Y Auschwitz con su millón largo. Pero, como bien decía Snyder en su reciente Black Earth. Por su calidad de campo destinado a los judíos de Europa occidental, la mayor parte de los asesinados, los cuatro millones y medio largos que completan el holocausto, no fueron exterminados allí, e incluso un tercio del total lo fue fuera del sistema de campos. Es más, los judíos a los que la previsión nazi había destinado a Auschwitz tenían más posibilidades de salvarse que los procedentes de las Bloodlands, un 75% frente a un escaso 5%.

Pero esto es otra historia, otra faceta de ese poliedro inacabable, incomprensible en su complejidad, que es el holocausto y los exterminios nazis. Esos 10 millones de muertos, sólo en el este de Europa.

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